Inicio Blog Página 17

Acto de contrición, propósito de enmienda

Foto de John Sudarsky en 'El Espectador'

En el debate sobre las penas que deben cumplir los diferentes perpetradores luego de que se firmen y aprueben por la ciudadanía los acuerdos de Paz, hay un elemento que realmente se ha notado ausente de la discusión: el arrepentimiento profundo de cada perpetrador de sus actos de violencia, muchos de ellos delitos de lesa humanidad, y la búsqueda del perdón de las víctimas de estos delitos atroces. La fraseología del debate incluye muchos elementos complejos pero relativamente convencionales: la búsqueda de la verdad, tan cara para las víctimas, saber qué fue lo que les pasó a sus parientes, hermanos, hijos etc., para tener algo de cierre de hechos trágicos que sin la verdad —algunas veces de encontrar a las víctimas mismas— hace muy difícil que la incertidumbre permita que el cierre de los hechos se dé.

Ya se ha anunciado que seguramente el acuerdo al que se llegue tendrá que ser un balance imperfecto entre justicia y paz, que seguramente se recurrirá inclusive a suspender la jurisdicción de la Corte Penal Internacional para lo que se requeriría un pronunciamiento del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y así suspender su accionar, por considerar que esta cesación es indispensable para darle una oportunidad a la Paz. Pero como decía antes, resulta incongruente en todo este proceso que los perpetradores no muestren un signo de arrepentimiento, un signo del reconocimiento de culpa, un signo de entender que en esta guerra se cometieron crímenes, que gente murió muy a menudo sin tener nada que ver con la guerra, frecuentemente por órdenes que dieron  los mismos perpetradores.

En el 2005, del 9 al 12 de febrero se realizó en la Universidad Javeriana, Cali, un importante simposio sobre Justicia Restaurativa y Paz en Colombia, organizado por la Fundación Alvaralice. Según se definía:

La justicia restaurativa  es un proceso que involucra a las personas afectadas de forma más directa por un delito o infracción, en la determinación de la mejor manera de reparar el daño causado. Este modelo considera como actores primarios al infractor y su víctima, quienes en una relación justa y apoyados por su comunidad, buscan restaurar las relaciones rotas y reparar el daño hecho a quien lo sufrió́ directamente y al entorno que padece las consecuencias de esta fractura social. En palabras del Arzobispo Desmond Tutu, quien presidió la Comisión de la Verdad instalada pro cerca de cuatro años en Suráfrica la justicia restaurativa no tiene que ver con la venganza o el castigo, sino con ´el establecimiento de puentes, la reconstrucción de los desequilibrios y la restauración de relaciones resquebrajadas´ en un esfuerzo por rehabilitar tanto a los perpetradores como a las víctimas.

En este simposio me impresionó sobre todo la intervención de Alvie Sachs, un miembro entonces de la Corte Constitucional de Suráfrica, un freedom fighter perteneciente al Congreso Nacional Africano, quien había sido víctima de un atentado por parte de un miembro de las fuerzas de seguridad del estado del régimen del apartheid, una bomba que le arrancó su brazo derecho.  Alvie relató cómo fue el proceso de encuentro con quien había intentado matarlo y el impactante ceremonia de perdón y reconciliación que se había dado entre los dos, que le permitió a  Sachs narrar cómo se volvieron a encontrar habiendo sanado las heridas ya dentro de la Suráfrica posapartheid, un ejemplo de cómo hacer vivible el posconflicto en Colombia.

Debo confesar que frecuentemente me confundo con la jerigonza  de términos que se utilizan para describir estos procesos y aún con la secuencia de pasos que se deben dar. En algún momento los escribí en mi pared para tenerlos presentes: verdad, reparación, perdón y olvido. Hay controversias sobre cada palabra pero para superar nuestra historia de horrores algún día debemos llegar a poder convivir entre todos. Pero me preocupa que estas ceremonias, especialmente las de llegar al perdón se conviertan en rutinas en donde el acto simbólico se convierta tan solo en otro requisito para poder caminar libremente con impunidad, sin un arrepentimiento sincero y profundo.

Hay un símil especialmente preocupante: el que se da en la ceremonia de la confesión católica donde, para ser otorgado el perdón se requiere contrición y propósito de enmienda, que requerirían una profunda reflexión moral interna, a menudo reemplazada por una simple rutina y el rezo de unos rosarios o avemarías.  El cinismo y la trivialización  con que se toma esta operación se refleja en el dicho popular de que ” el que peca y reza empata” y a la larga historia de amnistías en Colombia. Kohlberg,  el investigador de las etapas desarrollo moral, plantea que las naciones, con las evidentes variaciones internas, pueden estar fijadas en etapas de desarrollo moral relativamente primitivas, el ojo por ojo de la adolescencia, donde no se ha llegado a la etapa de que las leyes y otras normas tienen como depositarios a todos sus habitantes sino que son simplemente planteamientos formales sin compromiso moral, la base precontractual que hace que uno cumpla las normas. Uno se pregunta si los acuerdos del proceso de Paz y el eventual posconflicto no serían la ocasión especial para avanzar en desarrollo moral, por ejemplo, como dice Antanas, crear el tabú social contra atentar contra la vida de la manera tan ligera como se hace en Colombia, creando una moral secular a la que todos estemos comprometidos y que todos nos consideremos como depositarios. Pero resulta difícil creer que esto se pueda lograr sin el muy profundo y sincero arrepentimiento de los perpetradores y de recibir el perdón de sus víctimas. Sin ello ni los unos  ni los otros podremos convivir en una Colombia en Paz.

P.D. Reconfortante la Marcha por la Vida. Nos permitió reencontrarnos afirmando que la Vida es Sagrada. Gracias Antanas por la ocasión. Muy importante paso el inicio del desminado.

John Sudarsky, Presidente Contrial

LOGO LAS 2 ORILLAS
Columna publicada en ‘Las dos orillas’, 13 de Marzo de 2015

 

 

A un año de las elecciones: ¿Sabe usted quién lo representa en el Congreso?

Los colombianos no ejercemos el control social porque no sabemos quiénes nos representan en el Congreso

Hace un año, el 9 de marzo de 2014, los colombianos elegimos quienes nos representarían en el Congreso. Sin embargo, de los 32 millones de ciudadanos que podían votar para estos comicios, menos de la mitad acudió a las urnas, es decir, hubo una abstención del 56%. Adicionalmente, 14% de los votos depositados fueron nulos y 5% corresponden a votos no marcados, situación que fue prácticamente idéntica a la que se presentó en las elecciones al Congreso en el 2010.

Frente al alto porcentaje de abstención, al igual que de votos nulos y no marcados, que suman 19%, queremos seguir invitando a la reflexión con las siguientes preguntas: ¿Recuerda por quién votó en las últimas elecciones para Cámara de Representantes y Senado de la República?, ¿Sabe si el candidato por quien votó salió elegido?, ¿Sabe quiénes lo representan en el Congreso? y por tanto, ¿Sabe a quién pedirle cuentas sobre gestión legislativa?.

La Tercera Medición de Capital Social nos presenta resultados contundentes a este respecto. Para empezar, alrededor del 24% de los colombianos recuerdan por cual candidato votaron para la Cámara de Representantes y para Senado. Además, alrededor del 15% sabe si su candidato salió elegido, ya se sea para Cámara o Senado. Finalmente, el 41% de los colombianos no se sienten representados por ninguno de los cuerpos legislativos (JAL, Concejo Municipal, Asamblea Departamental, Cámara de Representantes y Senado) porcentaje que aumentó considerablemente frente a 2005 que era de 28%.

Con estos datos queremos evidenciar solo algunos de los problemas de nuestro sistema electoral actual, y que a lo largo de la historia del país, cada cuatro años se ha repetido lo mismo. Los candidatos terminan siendo un número y un logo dentro de un confuso tarjetón con una numerosa lista, mientras las propuestas programáticas pasan a segundo plano. Además, luego de que los candidatos salen elegidos, resulta un privilegio para un ciudadano acercarse a un congresista; pues la relación entre representantes y representados es tan lejana o inexistente, que el ciudadano no sabe quién lo representa y legislador no sabe a quién rendirle cuentas.

De todo lo anterior se desprenden varias consecuencias: (1) El legislativo pierde efectividad para impulsar reformas de interés colectivo con impacto en la comunidad. (2) La participación ciudadana se ve limitada al voto y no trasciende al control social que debe ejercer el ciudadano sobre la gestión de los parlamentarios. (3) No hay una verdadera rendición de cuentas por parte de los legisladores.

Como una alternativa frente a la falta de representación en nuestro país, La Corporación para el Control Social – CONTRIAL ,a través de su sitio web, pone a su disposición los Foros Control Social, una herramienta construida para que los ciudadanos logren identificar quién, individualmente, es el congresista que debería representar a los habitantes de su territorio (Distrito Uninominal o DUN), interactúen con otros ciudadanos habitantes del mismo territorio, y, colectivamente, puedan hacerle seguimiento al trabajo de los parlamentarios, llamarlos a rendir cuentas y ser informados de sus acciones en el Congreso.

La obligación de rendir cuentas, por parte de los congresistas, es un derecho de los electores que permanece negado por el sistema electoral vigente. Por ello lo invitamos a consultar, participar y hacer parte de nuestra iniciativa.

La reforma electoral chilena: un espejo cercano

Imagen tomada de la página web www.americaeconomia.com

Ha pasado desapercibida en Colombia la reforma electoral que acaba de aprobar el Congreso chileno, liderada por la Nueva Mayoría,  integrada desde la Democracia Cristiana hasta el Partido Comunista. En ella se reemplaza el actual régimen especialmente diseñado en la era Pinochet y estrenado hace 25 años para privilegiar electoralmente a la segunda mayoría, léase la Alianza de partidos y electores de la derecha. Esto se lograba a través de lo que se llamó el sistema binominal, en el cual, en cada distrito electoral de baja magnitud (en cada uno de ellos se elegían dos  y en algunos casos hasta tres diputados a la Cámara Baja), las curules se asignaban primero al partido o coalición más votada y luego se privilegiaba el segundo escaño con la siguiente votación. Esto implicaba que un partido tuviera más del 66 % de la votación para llevarse las dos curules de tal distrito. Una clara violación al principio de proporcionalidad entre votos y curules que ahora se corrige introduciendo el método d´Hont,  conocido entre nosotros como el sistema de la lista repartidora, problema  que en Colombia se había resuelto con éxito desde su introducción en la reforma del 2003 para eliminar la entonces vigente “operación avispa”, que había llevado a la atomización de los partidos y a privilegiar las victorias por residuos.

En su momento el sistema electoral chileno era uno de los pocos ejemplos en Latinoamérica donde el otro problema central de un sistema electoral, la representación —identificación de a quien pedirle cuentas  y el pedido de ellas por parte de los habitantes de un territorio— estaba relativamente resuelto —cuál era el diputado de cada una de las grandes coaliciones que representaba el territorio— aunque,  con la distorsión mencionada arriba, claramente anulaba al  sistema chileno como ejemplo a seguir.  Con el aumento de la magnitud de los distritos electorales, que en algunos casos llegan a tener ocho diputados, la posibilidad de representación y de fortalecer la relación principal-agente quedó diluida. La representatividad de la que ahora hacen alarde los gestores de  el nuevo sistema electoral en Chile tiene más que ver con la posibilidad de existir una variedad mucho más amplia de partidos, pero con un umbral muy bajo para los nuevos partidos inscritos con  0,5 % de los votos depositados en el distrito electoral en las elecciones anteriores. Esto permite crear partidos regionales con impacto nacional con muy pocos votos, problema que en Colombia se corrigió con un umbral del 3 % de la votación para obtener o mantener la personería jurídica.

Otra fuente de orgullo de la representatividad en el caso chileno es el requisito de que, de la totalidad de los candidatos que inscribe en una elección cada partido, máximo el 60 %  de ellos debe ser de un mismo género, una formula interesante en el sentido que tampoco podrían presentarse más de 60 % de mujeres, un riesgo que algún día pudiéramos ver. En Colombia está haciendo carrera en la reforma electoral que entra pronto a sus restantes cuatro debates la idea de la “lista cremallera”, alternar mujeres y hombres en las lista presentadas, de tal manera que como se piensa que solo se va a votar por listas ordenadas y cerradas, haya un 50 % de cada género.

Es evidente que la reforma electoral chilena intenta resolver problemas diferentes a la que debería resolver una colombiana, comenzando sobre todo con que la geografía chilena es mucho más sencilla y consolidada que la colombiana y en la cual los 28 distritos electorales se hacen agregando en comunas relativamente identificables y proporcionando el número de diputados a la población, donde el tema patético colombiano de que el censo no sea aprobado por el Congreso a nadie se le ocurre siquiera considerar en Chile ( ¿No sería bueno que nuestro Congreso preaprobara la metodología del  censo y que existieran veedores técnicos internacionales para evitar que el censo del año entrante no sea aprobado por el Congreso porque algunos departamentos aparecen proporcionalmente con menos población y no les conviene a sus congresistas?).

Pero el tema central que no se resuelve en Chile es el de la representatividad, con la clara identificación de quién representa a todos los habitantes de un territorio y que ahora, en un sesgo cultural prevalente en Latinoamérica como parte de sus herencia hispano-católica determinada por el Estado Absolutista español en el Siglo XVI y que impuso  como concepción política en su imperio,  se reemplaza ahora con la proporcionalidad de los partidos: en nuestra tradición partidocrática, y en esto se incluye a España sumida ahora en la crisis de representación de los partidos (remember Podemos), no cabe la idea que los congresistas le deban rendir cuentas a sus electores.

Chile está cayendo en la escogencia de un sistema electoral que no resuelve el problema de representación con fuerte responsabilidad Principal-agente, en  buena medida por escoger un sistema proporcional para resolver evidentes problemas de la arquitectura electoral  pinochetista, sacrificando representación. Solo los sistemas mixtos logran resolver adecuadamente los dos criterios centrales de la arquitectura electoral: proporcionalidad y representación. ¿Esperará Chile otros 25 años para resolver este problema? En nuestra cacareada reforma electoral en trámite, ¿dejaremos de resolver el problema de la representación para  bloquear aún más la relación entre electorado y la política cuando la fórmula del sistema mixto resolvería fácilmente la tensión entre una política regional libre de clientelismo y corrupción y partidos fuertes y responsables, o estaremos encontrándonos con los chilenos en el 2040 para deshacernos de un sistema electoral carente de legitimidad? No en vano elEconomist cita la principal protesta en Chile cuando aumentan senadores y diputados: “Más payasos al circo”.  No sucede esto en Suecia, con un diputado por cada 75.000 habitantes. Allá la gente sabe a quién llamar a cuentas y estos parlamentarios a quien rendirles cuentas. Y la democracia representativa es real y contribuye a la racionalidad del sistema.

 

John Sudarsky, Presidente Contrial

 

Artículo publicado en 'Las 2 Orillas', el 27 de Febrero de 2015
Artículo publicado en ‘Las 2 Orillas’, el 27 de Febrero de 2015

 

Comunicado N° 4: Vallecacucanos, a ejercer control social al Congreso

Con el propósito de difundir conocimiento, generar aprendizaje colectivo y activar la participación ciudadana, el pasado 26 de febrero John Sudarsky (Presidente de Contrial) visitó la ciudad de Cali, con el fin de presentar los mapas políticos del Congreso Valle del Cauca y Cali (2014-2018), y con ello ofrecer una herramienta para que los vallecaucanos se informen, puedan identificar el congresista que los representa, establezcan un diálogo con otros ciudadanos para organizarse, movilizarse y hacer control social a los parlamentarios, llamándolos a rendir cuentas sobre su gestión.

Los mapas políticos, son fruto de la simulación de elecciones al Congreso, realizada a partir de la propuesta Sistema Electoral Mixto, la cual tiene como objetivo lograr establecer quién sería el Senador o Representante a la Cámara para cada territorio (Distrito Uninominal o DUN) y quién sería elegido por el tramo proporcional. Esto permite que los ciudadanos puedan hacer seguimiento al accionar parlamentario de los congresistas y poder llamarlos a cuentas.

Las universidades Icesi y Javeriana, fueron los escenarios en los cuales, se realizó la invitación  a estudiantes, docentes y ciudadanos en general, a ejercer control social a la gestión de sus electos.

 

PRESENTACIÓN MAPAS POLÍTICOS CONGRESO VALLE DEL CAUCA EN UNIVERSIDAD ICESI

 

 

 

Vídeo transmisión presentación mapas políticos Valle del Cauca y Cali

 

PRESENTACIÓN MAPAS POLÍTICOS CONGRESO VALLE DEL CAUCA EN UNIVERSIDAD JAVERIANA CALI

 

 

 

 

Mapas políticos Congreso Valle del Cauca 2014-2018 #ControlSocialValle

Presentación mapas políticos de como quedaría conformado el Congreso (2014-2018) del Valle del Cauca, de acuerdo a la propuesta sistema electoral mixto, con miras a que los vallecaucanos identifiquen quien es su representante y lo llamen a rendir cuentas.

Ponerle cara al Mono de la Pila para que rinda cuentas

Cuando uno tiene una queja porque algo no funciona en el Estado y no tiene a quien quejarse, por lo menos en Bogotá le dicen a uno que vaya a quejarse «al mono de la pila». Nada mas desalentador y que refleje mejor como en Colombia, con su flamante y costosa democracia representativa, uno no sabe a quién quejarse ni quien lo representa. Pues bien, en desarrollo de mi propuesta de un sistema electoral mixto sistema electoral mixto, en el que 60% de los congresistas se elegirían por distritos uninominales- territorios con un representante público y colectivo- los DUNs, ahora es posible por lo menos saber a quien los habitantes de un territorio deben llamar a cuentas: ponerle cara al mono de la pila.

Depende ahora de que los habitantes de estos DUNs, se organicen para ejercer control social y que el representante o senador se reconozca como tal y asuma la responsabilidad que le corresponde. Esta designación se ha hecho identificando dónde cada parlamentario saco sus votos en las elecciones de marzo del 2014, y cómo, compitiendo con otros candidatos, sería el que tendría el honor de representar los habitantes del DUN, o, en el otro 40% de las curules- el tramo proporcional- entraría a representar su partido ya sea por región en el caso de la Cámara o nacionalmente en el Senado

Al final del ejercicio presentaremos el acceso a los resultados en todo el país. Los aspectos metodológicos indispensables para darle seriedad al ejercicio se pueden estudiar en la página de Contrial. Para llegar a un caso concreto iremos desglosando estos resultados paso a paso, convergiendo hacia uno los territorios más interesantes: el Distrito Capital, hasta llegar a la representante Angelica Lozano quien se ha ofrecido a iniciar un experimento en Castilla-Ciudad Kennedy, donde ella aparece en los mapas políticos como su representante. Este ejercicio lo buscaríamos repetir con otros parlamentarios que voluntariamente asuman su precisa responsabilidad territorial.

Con las tablas que se presentan esperamos picarle la curiosidad al lector para que, con tranquilidad, se siente a explorar los diferentes resultados y como cuando uno explora por primera vez un tema, se tenga la posibilidad de avanzar, retroceder, afinar las preguntas y volver a la documentación para comprender la propuesta.

Para comenzar con el senado, donde los DUN se conforman por territorios de aproximadamente 820.000 habitantes, se ilustra para Bogotá quienes hubieran salido elegidos en ellos si estuviera vigente el sistema electoral mixto. En la gráfica aparecen nueve senadores y los Dun por los cuales saldrían elegidos. Sobra decir el efecto que tendría en los incentivos colectivos para votar el saber quién representa estos territorios y a quien llamar a cuentas. Para asegurarse que los votos depositados por los que no salen designados en las DUN no se pierdan y los partidos minoritarios se perjudiquen – una tendencia de los sistemas basados únicamente en DUNs- se presenta la lista de todos los senadores que salieron elegidos en el tramo proporcional en la circunscripción nacional y que representarían la nación entera.

Regresando al ejemplo del Distrito Capital, esta vez a la Cámara de Representantes, se presentan los resultados de quién entraría a representar los habitantes de las DUN, en este caso de 400.000 habitantes. Bogotá tendría 19 DUNs que sumadas a las ocho del tramo proporcional elevarían en nueve curules la representación e Bogotá, la proporción de población que el Distrito representa a nivel nacional. Habrían cinco representantes del Centro Democrático (mas dos en proporcional) y así sucesivamente. Como se puede observar Angelica Lozano representaría a Castilla en Kennedy. En su ficha particular se observa que hay cuatro representantes que tienen más votación que ella pero que saldrían por otros DUNs (Navas Talero en Suba-Floresta, Olga Lucia Velásquez en Engativa, Eduardo Guevara Villabón en Suba-Tibabuyes). El Centro Democrático agotó su cuota de DUNs que por haberse presentado por lista cerrada requiere unos ajustes metodológicos especiales. Es importante entender que estos resultados responden a las dificultades metodológicas de la simulación. Si se aplicara el sistema mixto cada partido presentaría un candidato por DUN, en un tarjetón claro y evidente, votarían en cada uno solo los habitantes de él y quedaría el que tuviera más votos. En los tramos proporcionales los partidos presentarían listas ordenadas y cerradas por con candidatos distintos a los de los DUN. Para completar el panorama se presentan los resultados del tramo proporcional para la cámara en Bogotá, quienes, al igual que en cada región (Caribe, Centro-oriente y Occidente) representarían su respectivo partido en ellas. Hay que anotar que trece departamentos mantendrían dos curules a la Cámara, aún si su población no alcanza el número de habitantes requerido.

Siguiendo los pasos de exploración descritos los lectores ya habrán hecho una “visita guiada” que les permite adentrarse en Senado y Cámara en todo el país buscando los parlamentarios que representan sus DUNs, las regiones y la nación entera. Esperamos que con practica e imaginación, poniéndole cara a los monos de la pila que hay en cada DUN, los colombianos puedan pensar si no es este un mejor sistema que el actual y si, por ejemplo, no sería mejor elegir a los concejos municipales de las grandes ciudades con un método semejante.

 

John Sudarsky, Presidente de Contrial

 

LOGO LAS 2 ORILLAS
Columna publicada en ‘Las dos orillas’ el 13 de Febrero de 2015

 

Prudencia y Aplomo

El año comenzó con una serie de hechos que me llenan de preocupación. Desde muy temprano actores muy importantes del Frente Amplio por la Paz recibieron amenazas contra su vida y me pareció exagerada la reacción de algunos de ellos. Parecía que estos amedrentadores organizados podían fácilmente crear una zozobra muy por encima de su capacidad. Sin embargo, se presentaron dos hechos cualitativamente distintos, que perpetraron estos grupos terroristas, porque eso son, grupos organizados para crear terror: el robo del computador con todos los datos de la organización del la Marcha por la Paz a efectuarse el 8 de Marzo, organizada por Antanas Mockus; y el otro, el asesinato de Carlos Alberto Pedraza, un líder de izquierda destacado por su participación en el paro agrario y del Congreso de los Pueblos, hallado sin vida en Gachancipá, con indicios de ser un homicidio. Este hecho catapultó los temores de los amenazados, al pasar del dicho al hecho y produjo una serie de reacciones de que algunos grupos al interior de las fuerzas militares estuvieran involucrados en “crímenes de estado”. Para las víctimas de la UP, entre muchos otros, el sentimiento fue que estamos volviendo a las épocas más oscuras del asesinato político en el país, de la guerra sucia. Este crimen requiere la más expedita y completa investigación por parte del estado hasta aclarar quienes son los perpetradores, si no queremos que la confianza tan difícilmente construida alrededor de las negociaciones de Paz, se destruya. El segundo hecho, el robo absolutamente planeado y premeditado del computador de donde se organizaba la Marcha por la Paz, aprovechando la hora del almuerzo y con un propósito específico, muestra unas fuerzas detalladamente coordinadas para sabotear los acuerdos de Paz. Antanas ejerciendo el papel que solamente él desempeña en Colombia, estaba logrando invitar al Centro Democrático, a Álvaro Uribe, a vincularse a la marcha. Muchos de nosotros aún guardamos esperanzas de que lo haga.

Pero claro, el fiscal Eduardo Montealegre cita a Oscar Iván y David Zuluaga a averiguaciones en la Fiscalía por el caso de los hackers y la respuesta es atribuir al gobierno estos hechos, cuando son actores independientes que nadie controla y que actúan por su propia iniciativa.

La tendencia a atribuir causalidad y responsabilidad al gobierno en este último caso y a las fuerzas militares en el primero nos llevan a reavivar la polarización, el antagonismo y el odio que se necesitan vencer para tramitar exitosamente los acuerdos de paz y el posconflicto. Y a hundirnos en la zozobra  de las peores épocas de las décadas pasadas, que ya creíamos superadas y permean a todos los colombianos. Por ello cada uno de nosotros, los que mantenemos la esperanza de una Colombia sin guerrilla y en Paz, pero especialmente el liderazgo político de cualquier color, debemos mantener la mayor prudencia y aplomo para no incendiar con la palabra, con la atribución mecánica de culpas los hechos que se presentan. Mucho se ha avanzado en la última década para retroceder torpemente, o para caer en la trampa de los provocadores.

No va a ser fácil. Están los hechos en Venezuela Pastrana/Piedad Córdoba/Cancillería  y la crisis profunda del gobierno Maduro que se avecina. Están las elecciones locales  en todo el territorio nacional, etc., etc. Los ciudadanos debemos exigir de los dirigentes la misma prudencia y ecuanimidad que todos debemos mantener en esta época para llegar a concluir los acuerdos de La Habana y ofrecerle a Colombia la posibilidad de la Paz del posconflicto.

Pero los problemas no terminan ahí. Esta semana se libró una controversia muy de fondo sobre la visión del posconflicto, planteada por el profesor James Robinson, especialmente frente al tema de la restitución de tierras y la reparación a las víctimas. Robinson expresa serias dudas sobre que el tema que la sustitución de tierras sea la vía de abrir un futuro nuevo a Colombia, por basarse en un proceso de redistribución de tierras que necesariamente es un ejercicio de suma cero —se le quita la tierra a alguien para dársela a otro— un proceso jurídico que desde su iniciación en el 2010 no era claro y por lo que ya ha transcurrido es aún menos claro.  En mi opinión, está el tema de los costos y el tiempo. Al comienzo de Santos I se habló de 10 billones de pesos en diez años pero ahora puede tomar más tiempo (50 años) y muchos más recursos, fuera de ser un proceso de intentar retroceder la historia. Todo país desarrollado, inicialmente rural, se urbaniza siempre a las malas, con violencia, hasta llegar a una población urbana por encima del 97 % o más. Colombia lo ha hecho en tiempos históricos muy cortos (75-80 años) y hoy en día tiene una población de no más del 15 % rural de la cual menos de la mitad es campesina (700.000 familias). Esta baja población bien podría permanecer en el “estilo de vida campesino” pero no va a ser el motor del desarrollo hacia el futuro. Robinson plantea “más y más educación” como una alternativa de modernización que no es de suma cero y que en uno de mis temas favoritos, obviamente esta la educación rural, a mi gusto el bachillerato completo. Robinson invita a reflexionar sobre cuál es el camino del posconflicto. Esperamos que a los ministros de Agricultura y Educación les haya aprovechado su viaje a Francia para observar los colegios rurales. Al fin y al cabo la sinergia perfecta esta en educación rural para la productividad rural. Pero los grandes colegios rurales que se plantean en el Plan de Desarrollo, ¿dónde se van a hacer? ¿Serán los políticos los que lo decidan? ¿Cuando el Ministerio de Educación tiene una muy frágil manera de interactuar con los departamentos para la implementación de las política públicas? Parece que el problema está más aquí, en la estructura política de relación centro periferia, que si se logra resolver bien cobijaría también a las ciudades, hoy en día en grados muy variados de postración.

John Sudarsky, Presidente de Contrial

 

LOGO LAS 2 ORILLAS
Columna publicada en ‘Las dos orillas’, el 30 de Enero de 2015