La construcción del ciudadano y la sociedad civil:
Participación, racionalidad colectiva y representación en bogotá (2001-2003)
desde la perspectiva de la acumulación de capital social
por John Sudarsky, Ed.D.
En este ensayo buscamos registrar y resumir la conceptualización, las acciones realizadas y los nuevos retos que se presentan para aumentar el Capital Social de Bogotá, con énfasis en datos y hechos que permitan validar las aseveraciones que aquí se hagan.
La Evolución del Capital Social en Colombia, 1997-2005. John Sudarsky Fundación Restrepo Barco Bogotá, Revista Javeriana, No.747, Tomo 144, Agosto del 2008
Uno de los conceptos más atractivos que han aparecido en las últimas décadas en las ciencias sociales ha sido el del Capital Social. Este cobija algo que intuitivamente todos sospechábamos, que las relaciones entre las personas tenían un valor hasta ahora desconocido, especialmente por la economía, la ciencia social hegemónica contemporánea. Desde distintos espacios el concepto ha sido abrazado especialmente porque reconoce el valor que muy a menudo, de forma romántica, se le atribuye a comunidades premodernas y con ello una riqueza hasta ahora despreciada.
La discusión sobre la relación entre el Estado y la sociedad ha girado en torno de la autonomía de la acción del primero en lo que se refiere a la relación entre las clases y sobre cómo el Estado es o no instrumento de hegemonía de las clases dominantes, ya sean capitalistas o burocráticas. Sin embargo, en el caso latinoamericano, aunque estas discusiones se han replicado, se han introducido algunos temas adicionales relacionados con la forma particular de esta dominación ha tomado, en buena medida herencia de la forma inicial de conquista y dominación española durante la Colonia. Para el caso que nos atañe, el colombiano, la literatura en general ha resaltado la naturaleza bloquea en al acceso al centro que ha mantenido una élite, catalogando al régimen político como oligárquico.
La Propuesta de Representación Pública y Colectiva en los Distritos Uninominales y su contraste con el Clientelismo John Sudarsky, noviembre 6 de 2014
Una propuesta concreta para estructurar cómo los habitantes de un territorio adquieren la capacidad de identificar y controlar colectivamente a su representante,llamarlo a cuentas y cambiar la ecuación de poder en Colombia. Pasar de una relación atomizada y clientelista, a base de pedir favores, por una donde los ciudadanos organizados por medio de una sociedad civil fuerte, densa y articulada, le exijan cumplir las promesas a quien salga elegido y lo castiguen contundentemente por no obedecer el mandato colectivo de la ciudadanía que representa.
Mi hijo Jerónimo estudia ciencia política en California y me envió la siguiente cita de John Stuart Mill, uno de los grandes pensadores de la democracia, más famoso por su ensayo sobre la Libertad. Esta cita, de sus Consideraciones sobre el Gobierno Representativo (publicado en 1861) me parece una perfecta recapitulación de por qué debemos continuar la lucha que muchos hemos emprendido, hasta darle solución. En inglés dice:
Again, representative institutions are of little value, and may be a mere instrument of tyranny or intrigue, when the generality of electors are not sufficiently interested in their own government to give their vote, or, if they vote at all, do not bestow their suffrages on public grounds, but sell them for money, or vote at the beck of someone who has control over them, or whom for private reasons they desire to propitiate. Popular election thus practiced, instead of a security against misgovernment, is but an additional wheel in its machinery.
El artículo fue publicado en 1878 por la Administración de la Biblioteca Científico-Literaria de Sevilla y la Librería de Victoriano Suárez de Madrid. En mi versión dice:
De nuevo, las instituciones representativas tiene poco valor y pueden ser tan solo instrumentos de tiranía e intriga, cuando la generalidad de los electores no se sienten suficientemente interesados en su propio gobierno como para dar su voto, y, si votan del todo, no lo hacen por el bien público, sino lo venden por dinero, o lo otorgan al guiño de alguien que los controla, o votan por alguien que por razones particulares quieren propiciar. Por ello, las elecciones populares practicadas de esta forma, en lugar de ser un seguro en contra del mal gobierno, son tan solo un engranaje más en su maquinaria.
Mill insinúa que este es un problema personal de los electores, opinando él desde un sistema de distritos uninominales. Sabemos hoy que no es así y que el comportamiento individual responde a los incentivos que el sistema electoral mantiene. El ciudadano responsable de lo público, lo que en la medición del Capital social llamamos el Republicanismo Cívico, puede ser tan solo un mito que estos se dan a sí mismos para poder autorrespetarse. Mientras el sistema electoral no estructure los ámbitos de participación que les permita a los ciudadanos ejercer colectiva y públicamente el control social sobre el Estado y sus gobernantes, estos esfuerzos individuales estarán siempre en desventaja frente a los vicios que tan bien describe Mill.
Columna publicada en ‘Las 2 Orillas’, el 19 de Diciembre de 2014
Las cooperativas se han concebido como una base organizativa apta para brindar ayuda, asistencia técnica y crédito a los productores pobres en los países en desarrollo y para llevar a la práctica estrategias que combinen crecimiento e igualdad, y que provean a las clases trabajadoras de mecanismos de participación y acceso autónomo.
Un área donde la penetración de las relaciones patrón-cliente se torna especialmente significativa en las instituciones gubernamentales, que supuestamente han de servir de instrumento para llevar a cabo tales programas,pues los frecuentes cambios de administración vienen acompañados de Fracasomanía, es decir, de la costumbre de rotular como fracaso todo esfuerzo hecho con anterioridad para resolver el problema.
Capital Social y Ciudadanía desde la perspectiva de la Fe en Fuentes de Información no Validadas (Fenoval) según la medición de los cambios en Colombia, 1997-2005. John Sudarsky, Fundación Restrepo Barco, Bogotá, Colombia
En la medición de capital social en Colombia con el Barómetro del capital Social se diferenciaron tres factores: Ksocial, Confíe (confianza y control indirecto del estado) y Fenoval (fe en fuentes de información no validadas). La medición, que incluye 10 dimensiones dentro de las cuales se incluyen participación política, participación cívica y Republicanismo Cívico. Esta registra el ciudadano responsable de lo público en una polaridad opuesta al particularismo y el clientelismo. Los resultados arrojaron que esta dimensión esta asociada con Fenoval. En ese sentido se convierte en un Mito Ciudadano el cual aumentó considerablemente entre las mediciones. Las dos únicas dimensiones que disminuyen Fenoval por producir espacios donde se puede validar efectivamente la información son las participaciones cívicas y políticas en sus diferentes componentes. Se discute entonces el efecto de la caída en la primera y el aumento en la segunda en el Ksocial.
El surgimiento de una ciudadanía activa, educada políticamente y politizada ha sido planteada como uno de los principales antídotos contra el clientelismo y el particularismo. Concretamente Clark (1994) postuló el Republicanismo Cívico como el opuesto al particularismo no ideológico. Esta polaridad se confirmó empíricamente (Sudarsky, 2001). Si embargo desde entonces se registró una relación ambigua con el capital social (Ksocial) al encontrarse una relación con un segundo factor identificado en la medición de este: Fe en fuentes de Información No validadas, Fenoval. Este articulo busca profundizar el significado de estas relaciones según lo que se encontró en la segunda medición por medio del Barómetro del capital Social, el Barcas, en Colombia en el 2005 y los cambios frente a la medición de 1997 (Sudarsky, 2007).
Acontabilidad y Representación: La evolución de la Relación entre Estado y Sociedad según la Medición del Capital Social de Colombia, 1997-2005. John Sudarsky, Ed.D. Presentado al Congreso de Colombianistas, Universidad de Virginia, Agosto, 2009
Los temas consuetudinarios en el estudio de la sociedad colombiana (narcotráfico, guerra, paz, guerrilla, paramilitares) y su continuo debate dificultan la apreciación de otros procesos de cambio en ella, y la evolución de algunas de sus premisas básicas contenidas en la tradición hispano-católica. En este breve ensayo y basado en algunos resultados de la medición del Capital Social en Colombia, 1997-2005 (Sudarsky, 2007) se intentará trazar el impacto y la evolución de la relación entre electores y elegidos y las alternativas que se pueden avizorar sobre como hacerlas mas transparentes y responsables. Primero estudiaremos la tradición Jacobino Hispano Católica (JHC) y como aparece Colombia en la Encuesta Mundial de Valores (EMV); luego se contrastaran el clientelismo con la relación Principal-Agente (P-A) y el impacto de diferentes sistemas electorales sobre esta última. Además se explorarán como los sistemas de Representación Proporcional (RP) corresponden a la tradición hispano católica y ha eliminado de facto el debate sobre la relación P-A. En los pocos casos donde en Latino América se han instaurado sistemas electorales donde existen distritos uninominales o de baja magnitud, se han encontrado otros mecanismos para quebrar la relación P-A. En este contexto se plantean la conjunción de los mecanismos de participación como formas de disminuir la perdida de agencia y los distritos uninominales para ligar los procesos participativos con el régimen político, procesos que se contrastan en los casos de cuatro ciudades colombianas. En base a los resultados de la medición antes mencionada, se evalúan las políticas del gobierno de Álvaro Uribe, especialmente desde el desarrollo de la sociedad civil y la democracia participativa. A partir de allí se discuten elementos necesarios para reparar la relación entre Estado y Sociedad haciendo seguimiento a la agenda abierta por un anterior ensayo del autor sobre el tema (Sudarsky, 1992).
Efecto de Planeación y Presupuesto Participativo en el Eslabonamiento Legislativo y la Acontabilidad en Cuatro Ciudades Colombianas: La evidencia del Barómetro del Capital Social, Colombia, 1997-2005 John Sudarsky, Fundación Restrepo Barco
Desde que Putnam (1993) pusiera en la palestra el tema del Capital Social como relevante para la democracia y el desarrollo económico y con ello la confianza interpersonal, y aquel se contrapusieran a las relaciones patrón-cliente como unidad de confianza en países con tradición hispano católicas, y con ello el clientelismo como una de la práctica política en algunos países de Latinoamérica, la búsqueda de formas de reconstruir diferentes regimenes políticos para que puedan acumular capital social y confianza institucional ha sido sujeto de continua búsqueda e investigación. Concretamente en Colombia se ha venido midiendo la evolución del capital Social con sendas mediciones en 1997 y en el 2005 (Sudarsky, 2007) y en estas se ha visto los cambios tanto en el capital social como en la confianza interpersonal, así como otros elementos que se entrarán a considerar adelante. Por oto lado en las ciencias sociales se ha venido igualmente estudiando la relación de representación entre principal agente (Pitkin, 1967) donde el votante actúa como agente de su representado. Si bien esta relación puede tener distintas formas, desde la privada y desigual de la relación patrón-cliente, también puede tener gradaciones que van desde el mandato imperativo a las mas apropiadamente dicha de agente, o fideicomisario, con diferentes grados de rigidez, transparencia y acontabilidad. En este artículo entonces se presentarán los resultados sobre el cambio en tanto en la Acontabilidad y el eslabonamiento entre representados y representantes en cuatro ciudades colombianas entre 1997 y 2005, y el efecto que tuvo en ellas la utilización de diferentes procesos de participación, en particular la aplicación en Medellín del Presupuesto Participativo. Esto se hará dentro del contexto de la medición del Capital Social con el Barómetro del Capital Social (Barcas).