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La reforma electoral chilena: un espejo cercano

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Imagen tomada de la página web www.americaeconomia.com

Ha pasado desapercibida en Colombia la reforma electoral que acaba de aprobar el Congreso chileno, liderada por la Nueva Mayoría,  integrada desde la Democracia Cristiana hasta el Partido Comunista. En ella se reemplaza el actual régimen especialmente diseñado en la era Pinochet y estrenado hace 25 años para privilegiar electoralmente a la segunda mayoría, léase la Alianza de partidos y electores de la derecha. Esto se lograba a través de lo que se llamó el sistema binominal, en el cual, en cada distrito electoral de baja magnitud (en cada uno de ellos se elegían dos  y en algunos casos hasta tres diputados a la Cámara Baja), las curules se asignaban primero al partido o coalición más votada y luego se privilegiaba el segundo escaño con la siguiente votación. Esto implicaba que un partido tuviera más del 66 % de la votación para llevarse las dos curules de tal distrito. Una clara violación al principio de proporcionalidad entre votos y curules que ahora se corrige introduciendo el método d´Hont,  conocido entre nosotros como el sistema de la lista repartidora, problema  que en Colombia se había resuelto con éxito desde su introducción en la reforma del 2003 para eliminar la entonces vigente “operación avispa”, que había llevado a la atomización de los partidos y a privilegiar las victorias por residuos.

En su momento el sistema electoral chileno era uno de los pocos ejemplos en Latinoamérica donde el otro problema central de un sistema electoral, la representación —identificación de a quien pedirle cuentas  y el pedido de ellas por parte de los habitantes de un territorio— estaba relativamente resuelto —cuál era el diputado de cada una de las grandes coaliciones que representaba el territorio— aunque,  con la distorsión mencionada arriba, claramente anulaba al  sistema chileno como ejemplo a seguir.  Con el aumento de la magnitud de los distritos electorales, que en algunos casos llegan a tener ocho diputados, la posibilidad de representación y de fortalecer la relación principal-agente quedó diluida. La representatividad de la que ahora hacen alarde los gestores de  el nuevo sistema electoral en Chile tiene más que ver con la posibilidad de existir una variedad mucho más amplia de partidos, pero con un umbral muy bajo para los nuevos partidos inscritos con  0,5 % de los votos depositados en el distrito electoral en las elecciones anteriores. Esto permite crear partidos regionales con impacto nacional con muy pocos votos, problema que en Colombia se corrigió con un umbral del 3 % de la votación para obtener o mantener la personería jurídica.

Otra fuente de orgullo de la representatividad en el caso chileno es el requisito de que, de la totalidad de los candidatos que inscribe en una elección cada partido, máximo el 60 %  de ellos debe ser de un mismo género, una formula interesante en el sentido que tampoco podrían presentarse más de 60 % de mujeres, un riesgo que algún día pudiéramos ver. En Colombia está haciendo carrera en la reforma electoral que entra pronto a sus restantes cuatro debates la idea de la “lista cremallera”, alternar mujeres y hombres en las lista presentadas, de tal manera que como se piensa que solo se va a votar por listas ordenadas y cerradas, haya un 50 % de cada género.

Es evidente que la reforma electoral chilena intenta resolver problemas diferentes a la que debería resolver una colombiana, comenzando sobre todo con que la geografía chilena es mucho más sencilla y consolidada que la colombiana y en la cual los 28 distritos electorales se hacen agregando en comunas relativamente identificables y proporcionando el número de diputados a la población, donde el tema patético colombiano de que el censo no sea aprobado por el Congreso a nadie se le ocurre siquiera considerar en Chile ( ¿No sería bueno que nuestro Congreso preaprobara la metodología del  censo y que existieran veedores técnicos internacionales para evitar que el censo del año entrante no sea aprobado por el Congreso porque algunos departamentos aparecen proporcionalmente con menos población y no les conviene a sus congresistas?).

Pero el tema central que no se resuelve en Chile es el de la representatividad, con la clara identificación de quién representa a todos los habitantes de un territorio y que ahora, en un sesgo cultural prevalente en Latinoamérica como parte de sus herencia hispano-católica determinada por el Estado Absolutista español en el Siglo XVI y que impuso  como concepción política en su imperio,  se reemplaza ahora con la proporcionalidad de los partidos: en nuestra tradición partidocrática, y en esto se incluye a España sumida ahora en la crisis de representación de los partidos (remember Podemos), no cabe la idea que los congresistas le deban rendir cuentas a sus electores.

Chile está cayendo en la escogencia de un sistema electoral que no resuelve el problema de representación con fuerte responsabilidad Principal-agente, en  buena medida por escoger un sistema proporcional para resolver evidentes problemas de la arquitectura electoral  pinochetista, sacrificando representación. Solo los sistemas mixtos logran resolver adecuadamente los dos criterios centrales de la arquitectura electoral: proporcionalidad y representación. ¿Esperará Chile otros 25 años para resolver este problema? En nuestra cacareada reforma electoral en trámite, ¿dejaremos de resolver el problema de la representación para  bloquear aún más la relación entre electorado y la política cuando la fórmula del sistema mixto resolvería fácilmente la tensión entre una política regional libre de clientelismo y corrupción y partidos fuertes y responsables, o estaremos encontrándonos con los chilenos en el 2040 para deshacernos de un sistema electoral carente de legitimidad? No en vano elEconomist cita la principal protesta en Chile cuando aumentan senadores y diputados: “Más payasos al circo”.  No sucede esto en Suecia, con un diputado por cada 75.000 habitantes. Allá la gente sabe a quién llamar a cuentas y estos parlamentarios a quien rendirles cuentas. Y la democracia representativa es real y contribuye a la racionalidad del sistema.

 

John Sudarsky, Presidente Contrial

 

Artículo publicado en 'Las 2 Orillas', el 27 de Febrero de 2015
Artículo publicado en ‘Las 2 Orillas’, el 27 de Febrero de 2015

 

Comunicado N° 4: Vallecacucanos, a ejercer control social al Congreso

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Con el propósito de difundir conocimiento, generar aprendizaje colectivo y activar la participación ciudadana, el pasado 26 de febrero John Sudarsky (Presidente de Contrial) visitó la ciudad de Cali, con el fin de presentar los mapas políticos del Congreso Valle del Cauca y Cali (2014-2018), y con ello ofrecer una herramienta para que los vallecaucanos se informen, puedan identificar el congresista que los representa, establezcan un diálogo con otros ciudadanos para organizarse, movilizarse y hacer control social a los parlamentarios, llamándolos a rendir cuentas sobre su gestión.

Los mapas políticos, son fruto de la simulación de elecciones al Congreso, realizada a partir de la propuesta Sistema Electoral Mixto, la cual tiene como objetivo lograr establecer quién sería el Senador o Representante a la Cámara para cada territorio (Distrito Uninominal o DUN) y quién sería elegido por el tramo proporcional. Esto permite que los ciudadanos puedan hacer seguimiento al accionar parlamentario de los congresistas y poder llamarlos a cuentas.

Las universidades Icesi y Javeriana, fueron los escenarios en los cuales, se realizó la invitación  a estudiantes, docentes y ciudadanos en general, a ejercer control social a la gestión de sus electos.

 

PRESENTACIÓN MAPAS POLÍTICOS CONGRESO VALLE DEL CAUCA EN UNIVERSIDAD ICESI

 

 

 

Vídeo transmisión presentación mapas políticos Valle del Cauca y Cali

 

PRESENTACIÓN MAPAS POLÍTICOS CONGRESO VALLE DEL CAUCA EN UNIVERSIDAD JAVERIANA CALI

 

 

 

 

Mapas políticos Congreso Valle del Cauca 2014-2018 #ControlSocialValle

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Presentación mapas políticos de como quedaría conformado el Congreso (2014-2018) del Valle del Cauca, de acuerdo a la propuesta sistema electoral mixto, con miras a que los vallecaucanos identifiquen quien es su representante y lo llamen a rendir cuentas.

Ponerle cara al Mono de la Pila para que rinda cuentas

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Cuando uno tiene una queja porque algo no funciona en el Estado y no tiene a quien quejarse, por lo menos en Bogotá le dicen a uno que vaya a quejarse «al mono de la pila». Nada mas desalentador y que refleje mejor como en Colombia, con su flamante y costosa democracia representativa, uno no sabe a quién quejarse ni quien lo representa. Pues bien, en desarrollo de mi propuesta de un sistema electoral mixto sistema electoral mixto, en el que 60% de los congresistas se elegirían por distritos uninominales- territorios con un representante público y colectivo- los DUNs, ahora es posible por lo menos saber a quien los habitantes de un territorio deben llamar a cuentas: ponerle cara al mono de la pila.

Depende ahora de que los habitantes de estos DUNs, se organicen para ejercer control social y que el representante o senador se reconozca como tal y asuma la responsabilidad que le corresponde. Esta designación se ha hecho identificando dónde cada parlamentario saco sus votos en las elecciones de marzo del 2014, y cómo, compitiendo con otros candidatos, sería el que tendría el honor de representar los habitantes del DUN, o, en el otro 40% de las curules- el tramo proporcional- entraría a representar su partido ya sea por región en el caso de la Cámara o nacionalmente en el Senado

Al final del ejercicio presentaremos el acceso a los resultados en todo el país. Los aspectos metodológicos indispensables para darle seriedad al ejercicio se pueden estudiar en la página de Contrial. Para llegar a un caso concreto iremos desglosando estos resultados paso a paso, convergiendo hacia uno los territorios más interesantes: el Distrito Capital, hasta llegar a la representante Angelica Lozano quien se ha ofrecido a iniciar un experimento en Castilla-Ciudad Kennedy, donde ella aparece en los mapas políticos como su representante. Este ejercicio lo buscaríamos repetir con otros parlamentarios que voluntariamente asuman su precisa responsabilidad territorial.

Con las tablas que se presentan esperamos picarle la curiosidad al lector para que, con tranquilidad, se siente a explorar los diferentes resultados y como cuando uno explora por primera vez un tema, se tenga la posibilidad de avanzar, retroceder, afinar las preguntas y volver a la documentación para comprender la propuesta.

Para comenzar con el senado, donde los DUN se conforman por territorios de aproximadamente 820.000 habitantes, se ilustra para Bogotá quienes hubieran salido elegidos en ellos si estuviera vigente el sistema electoral mixto. En la gráfica aparecen nueve senadores y los Dun por los cuales saldrían elegidos. Sobra decir el efecto que tendría en los incentivos colectivos para votar el saber quién representa estos territorios y a quien llamar a cuentas. Para asegurarse que los votos depositados por los que no salen designados en las DUN no se pierdan y los partidos minoritarios se perjudiquen – una tendencia de los sistemas basados únicamente en DUNs- se presenta la lista de todos los senadores que salieron elegidos en el tramo proporcional en la circunscripción nacional y que representarían la nación entera.

Regresando al ejemplo del Distrito Capital, esta vez a la Cámara de Representantes, se presentan los resultados de quién entraría a representar los habitantes de las DUN, en este caso de 400.000 habitantes. Bogotá tendría 19 DUNs que sumadas a las ocho del tramo proporcional elevarían en nueve curules la representación e Bogotá, la proporción de población que el Distrito representa a nivel nacional. Habrían cinco representantes del Centro Democrático (mas dos en proporcional) y así sucesivamente. Como se puede observar Angelica Lozano representaría a Castilla en Kennedy. En su ficha particular se observa que hay cuatro representantes que tienen más votación que ella pero que saldrían por otros DUNs (Navas Talero en Suba-Floresta, Olga Lucia Velásquez en Engativa, Eduardo Guevara Villabón en Suba-Tibabuyes). El Centro Democrático agotó su cuota de DUNs que por haberse presentado por lista cerrada requiere unos ajustes metodológicos especiales. Es importante entender que estos resultados responden a las dificultades metodológicas de la simulación. Si se aplicara el sistema mixto cada partido presentaría un candidato por DUN, en un tarjetón claro y evidente, votarían en cada uno solo los habitantes de él y quedaría el que tuviera más votos. En los tramos proporcionales los partidos presentarían listas ordenadas y cerradas por con candidatos distintos a los de los DUN. Para completar el panorama se presentan los resultados del tramo proporcional para la cámara en Bogotá, quienes, al igual que en cada región (Caribe, Centro-oriente y Occidente) representarían su respectivo partido en ellas. Hay que anotar que trece departamentos mantendrían dos curules a la Cámara, aún si su población no alcanza el número de habitantes requerido.

Siguiendo los pasos de exploración descritos los lectores ya habrán hecho una “visita guiada” que les permite adentrarse en Senado y Cámara en todo el país buscando los parlamentarios que representan sus DUNs, las regiones y la nación entera. Esperamos que con practica e imaginación, poniéndole cara a los monos de la pila que hay en cada DUN, los colombianos puedan pensar si no es este un mejor sistema que el actual y si, por ejemplo, no sería mejor elegir a los concejos municipales de las grandes ciudades con un método semejante.

 

John Sudarsky, Presidente de Contrial

 

LOGO LAS 2 ORILLAS
Columna publicada en ‘Las dos orillas’ el 13 de Febrero de 2015

 

Prudencia y Aplomo

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El año comenzó con una serie de hechos que me llenan de preocupación. Desde muy temprano actores muy importantes del Frente Amplio por la Paz recibieron amenazas contra su vida y me pareció exagerada la reacción de algunos de ellos. Parecía que estos amedrentadores organizados podían fácilmente crear una zozobra muy por encima de su capacidad. Sin embargo, se presentaron dos hechos cualitativamente distintos, que perpetraron estos grupos terroristas, porque eso son, grupos organizados para crear terror: el robo del computador con todos los datos de la organización del la Marcha por la Paz a efectuarse el 8 de Marzo, organizada por Antanas Mockus; y el otro, el asesinato de Carlos Alberto Pedraza, un líder de izquierda destacado por su participación en el paro agrario y del Congreso de los Pueblos, hallado sin vida en Gachancipá, con indicios de ser un homicidio. Este hecho catapultó los temores de los amenazados, al pasar del dicho al hecho y produjo una serie de reacciones de que algunos grupos al interior de las fuerzas militares estuvieran involucrados en “crímenes de estado”. Para las víctimas de la UP, entre muchos otros, el sentimiento fue que estamos volviendo a las épocas más oscuras del asesinato político en el país, de la guerra sucia. Este crimen requiere la más expedita y completa investigación por parte del estado hasta aclarar quienes son los perpetradores, si no queremos que la confianza tan difícilmente construida alrededor de las negociaciones de Paz, se destruya. El segundo hecho, el robo absolutamente planeado y premeditado del computador de donde se organizaba la Marcha por la Paz, aprovechando la hora del almuerzo y con un propósito específico, muestra unas fuerzas detalladamente coordinadas para sabotear los acuerdos de Paz. Antanas ejerciendo el papel que solamente él desempeña en Colombia, estaba logrando invitar al Centro Democrático, a Álvaro Uribe, a vincularse a la marcha. Muchos de nosotros aún guardamos esperanzas de que lo haga.

Pero claro, el fiscal Eduardo Montealegre cita a Oscar Iván y David Zuluaga a averiguaciones en la Fiscalía por el caso de los hackers y la respuesta es atribuir al gobierno estos hechos, cuando son actores independientes que nadie controla y que actúan por su propia iniciativa.

La tendencia a atribuir causalidad y responsabilidad al gobierno en este último caso y a las fuerzas militares en el primero nos llevan a reavivar la polarización, el antagonismo y el odio que se necesitan vencer para tramitar exitosamente los acuerdos de paz y el posconflicto. Y a hundirnos en la zozobra  de las peores épocas de las décadas pasadas, que ya creíamos superadas y permean a todos los colombianos. Por ello cada uno de nosotros, los que mantenemos la esperanza de una Colombia sin guerrilla y en Paz, pero especialmente el liderazgo político de cualquier color, debemos mantener la mayor prudencia y aplomo para no incendiar con la palabra, con la atribución mecánica de culpas los hechos que se presentan. Mucho se ha avanzado en la última década para retroceder torpemente, o para caer en la trampa de los provocadores.

No va a ser fácil. Están los hechos en Venezuela Pastrana/Piedad Córdoba/Cancillería  y la crisis profunda del gobierno Maduro que se avecina. Están las elecciones locales  en todo el territorio nacional, etc., etc. Los ciudadanos debemos exigir de los dirigentes la misma prudencia y ecuanimidad que todos debemos mantener en esta época para llegar a concluir los acuerdos de La Habana y ofrecerle a Colombia la posibilidad de la Paz del posconflicto.

Pero los problemas no terminan ahí. Esta semana se libró una controversia muy de fondo sobre la visión del posconflicto, planteada por el profesor James Robinson, especialmente frente al tema de la restitución de tierras y la reparación a las víctimas. Robinson expresa serias dudas sobre que el tema que la sustitución de tierras sea la vía de abrir un futuro nuevo a Colombia, por basarse en un proceso de redistribución de tierras que necesariamente es un ejercicio de suma cero —se le quita la tierra a alguien para dársela a otro— un proceso jurídico que desde su iniciación en el 2010 no era claro y por lo que ya ha transcurrido es aún menos claro.  En mi opinión, está el tema de los costos y el tiempo. Al comienzo de Santos I se habló de 10 billones de pesos en diez años pero ahora puede tomar más tiempo (50 años) y muchos más recursos, fuera de ser un proceso de intentar retroceder la historia. Todo país desarrollado, inicialmente rural, se urbaniza siempre a las malas, con violencia, hasta llegar a una población urbana por encima del 97 % o más. Colombia lo ha hecho en tiempos históricos muy cortos (75-80 años) y hoy en día tiene una población de no más del 15 % rural de la cual menos de la mitad es campesina (700.000 familias). Esta baja población bien podría permanecer en el “estilo de vida campesino” pero no va a ser el motor del desarrollo hacia el futuro. Robinson plantea “más y más educación” como una alternativa de modernización que no es de suma cero y que en uno de mis temas favoritos, obviamente esta la educación rural, a mi gusto el bachillerato completo. Robinson invita a reflexionar sobre cuál es el camino del posconflicto. Esperamos que a los ministros de Agricultura y Educación les haya aprovechado su viaje a Francia para observar los colegios rurales. Al fin y al cabo la sinergia perfecta esta en educación rural para la productividad rural. Pero los grandes colegios rurales que se plantean en el Plan de Desarrollo, ¿dónde se van a hacer? ¿Serán los políticos los que lo decidan? ¿Cuando el Ministerio de Educación tiene una muy frágil manera de interactuar con los departamentos para la implementación de las política públicas? Parece que el problema está más aquí, en la estructura política de relación centro periferia, que si se logra resolver bien cobijaría también a las ciudades, hoy en día en grados muy variados de postración.

John Sudarsky, Presidente de Contrial

 

LOGO LAS 2 ORILLAS
Columna publicada en ‘Las dos orillas’, el 30 de Enero de 2015

 

Comunicado N° 3: Para que los Congresistas rindan cuentas

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Todos los ciudadanos podrán participar, hacer control social y ejercer su derecho.

Con el propósito de difundir conocimiento,  generar aprendizaje colectivo y  activar la participación ciudadana, La Corporación para el Control Social – CONTRIAL pone a su disposición el sitio web www.controlsocialcolombia.co, ofreciendo  una herramienta para que los ciudadanos se informen, puedan identificar los congresista que representan los habitantes de cada territorio, establezcan un diálogo con otros ciudadanos para organizarse, movilizarse y hacer control social a los parlamentarios, llamándolos a rendir cuentas sobre su gestión.

Lo invitamos a ingresar y hacer un recorrido por las diferentes secciones de nuestro sitio web, donde podrá informarse sobre ¿quiénes somos?qué hacemos?, es decir sobre los temas y ejes centrales de nuestra labor (la medición del Capital Social de Colombia y la Propuesta del Sistema Electoral Mixto).

Encontrará los Foros Control Social http://bit.ly/ForosControlSocial, una herramienta diseñada para que los ciudadanos puedan identificar quién, individualmente, es el congresista que representa a los habitantes de un territorio (DUN),  hacerle seguimiento al trabajo del parlamentario, llamarlo a rendir cuentas y ser informados de sus acciones en el Congreso.

En los Foros Control Social  hay un foro: (1) por cada DUN de Senado de la República y de Cámara de Representantes, (2) por partido político, con los senadores elegidos por el tramo proporcional, (3) por región, con los representantes a la Cámara elegidos por el tramo proporcional y (4) por los representantes a la Cámara elegidos en la circunscripción departamental (12 departamentos). Además, en cada foro los ciudadanos podrán entablar un diálogo entre ellos y con el congresista que los representa.

Además están las secciones de Preguntas Frecuentes- FAQ, en la que se presentan respuestas a inquietudes comunes respecto al control social, a la propuesta del Sistema Electoral Mixto y a los Foros Control Social; Noticias y Comunicaciones y Publicaciones.

La obligación de rendir cuentas, por parte de los congresistas, es un derecho de los electores que permanece negado por el sistema electoral vigente. Por ello lo invitamos hacer parte activa de nuestra iniciativa.

La Corporación para el Control SocialCONTRIAL les da la bienvenida en éste 2015 y les desea un año colmado de muchos éxitos y satisfacciones.

 

A qué pararle bolas en el 2015

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Pasé mis vacaciones leyendo, sin terminar aún, el nuevo libro de Fukuyama: Political Order and Political Decay;  Farrar, Straus & Giroux, New York, 2014,  que junto con el primer tomo intenta presentar una historia sistemática del desarrollo político (ojo, no la narración del sistema político operando todos los días, tan profusamente cubierto por los medios, sino su cambio) basada en tres dimensiones: la fortaleza del Estado, el imperio de la ley y la “acontabilidad” política, este último tan ausente del sistema colombiano. Fuera de los incontables temas sustantivos en que habrá que extenderse, esta lectura lo lleva a uno a preguntarse cómo se puede contribuir a la ilustración de los ciudadanos/lectores en este muy complejo año que comenzamos y cómo combinar los papeles de científico social (lo que va a pasar es esto y por esta y esta razón) con la de activista político (lo que debe pasar es esto y este es el camino).

Se podría comenzar con un tema muy central y muy abstracto como el identificar los elementos de la tradición hispano católica en Latinoamérica, iniciando con la estructura simbólica (muy complejo y muy importante porque determina los elementos del debate político y las formas de protesta). Pero este también es un año de elecciones locales, de reforma política (los otros cuatro debates que faltan en el Congreso), de Plan de Desarrollo (¿la educación media?) y de elecciones en Bogotá, nuestra muy traumatizada ciudad que ha pagado con exasperación el “proceso de aprendizaje” de tres administraciones de izquierda.  Y además, proceso de paz, que todos esperamos culmine exitosamente, pero que sumerge tantos de estos temas en la incertidumbre, especialmente en mi caso, la incertidumbre sobre qué va a salir de los acuerdos de La Habana con relación a la estructura política del posconflicto y si elementos tan importantes pactados como distritos de paz equiparables a los distritos Uninominales del sistema mixto,  la reforma a la planeación participativa y una reforma electoral seria, estructurarían algo mejor que la “gobernabilidad democrática” tal cual la entiende el gobierno y su bloque de partidos acomodados, gobernabilidad que no se base en clientelismo y corrupción.

La incertidumbre es grande: la reforma electoral en trámite en el Congreso se hace por la frustración del Ejecutivo por tener que lidiar uno a uno con 240 o más congresistas para más bien, y esta es su fantasía,  lidiar con unos cinco o seis partidos fuertes. En esto se equivoca el gobierno: con las listas cerradas los partidos se van a fraccionar y él tendrá que lidiar con 14 o más partidos (cien senadores dividido por siete por ciento que aseguraría que todas las facciones superaran el umbral) sin cambiar en nada la relación entre sociedad, política y estado, especialmente en las ciudades donde habitan la mayoría de los colombianos. Esto se hizo evidente en los análisis para elaborar los mapas políticos  que permitan a los ciudadanos identificar quién es su representante o senador para llamarlos a cuentas. En Córdoba, bastión del clientelismo del gobierno, cuyo modelo hizo metástasis en la región Caribe, la abstención para las elecciones al Senado apenas alcanzó el 30 %, cuando el promedio nacional es de 56 %. Allá el clientelismo moviliza bien. En Bogotá, por otro lado, para la Cámara la abstención alcanzó el 75 %. A los bogotanos les tiene sin cuidado quien los representa en la Cámara. Pero con tan pocos votando los más de 40.000 contratistas del Distrito, con contraticos —el 80 % de ellos de menos de cinco millones de pesos—,  en obras locales imposibles de supervisar, que el alcalde Moreno entregó “democráticamente” como contentillo mientras se robaban lo grande, y que ningún alcalde desde entonces ha tratado de subsanar, el clientelismo puede inclusive ser más decisivo. Esta maquinaria pondría conservadoramente 620.000 votos (40.000 contratistasX80%X20 votos c/u = 620.000 votos). Con ciudadanos desmovilizados por el sistema electoral y que no responden a las inducciones del clientelismo, la maquinaria de la alcaldía adquiere una ventaja total.

Las proezas de la alcaldía Petro van a culminar ahora con la seguidilla de actuaciones de los últimos tres gobiernos de izquierda para darle el golpe de gracia a Transmilenio y la movilidad en Bogotá. Lucho Garzón, en lugar de iniciar su mandato con la licitación de la 26 construyendo sobre el modelo de la 30-ALO, se quedó paralizado por dos años y tan solo se la entregó contratada a Moreno al final de su mandato. Hubiera podido haber entregado la 26 ejecutada, y haber comenzado la licitación de la Boyacá que ya estaría hecha hoy. Moreno tampoco terminó la 26, culminada solo a mediados del mandato Petro. Ahora Petro  cambia el planteamiento del metro en la fase de diseños constructivos para hacerlo todo subterráneo, triplicando su valor a 15 billones de pesos. Como no va alcanzar la plata suspende el Transmilenio por la Boyacá y se asegura que la construcción del metro va a ser eterna y traumática. Sin Transmilenio en la Caracas (no dejaron plata para repararlo) y la Boyacá, la función que este sistema debía cumplir para que cuando se construyera el Metro la ciudad no quedara paralizada, se cercenó. Vamos a vivir un infierno.

Todo lo anterior nos lleva a reflexionar sobre cómo un partido alternativo, que busca el cambio, no se contente solo con llamarse “de izquierda”. Es fundamental que cambie sus prácticas y formule alternativas de cómo hacer la política, no simplemente reproducir los mismos vicios apenas llega al poder: clientelismo, nepotismo, corrupción;  cambiar el sistema de incentivos para participar en política, cambiar el sistema electoral. Claramente, los candidatos a la Alcaldía de Bogotá deben plantear en el debate que se avecina un modelo de gobernabilidad alterno al de hoy. Estaremos observando.

Finalmente les pediría a los lectores que me guiaran sobre en qué concentrarme en artículos futuros a través de los comentarios en Las2Orillas o mi Twitter (@johnsudarsky). Gracias.

John Sudarsky, Presidente Contrial

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Columna publicada en ‘Las 2 Orillas’, el 16 de Enero de 2015