El Concejo  de Bogotá fue elegido por menos del 33% de los bogotanos  que podían votar en 2011

Las próximas elecciones  de octubre para elegir concejos municipales nos lleva a evaluar  no solo como ha sido la gestión del Concejo de Bogotá, sino la forma como elegimos a nuestros concejales y si realmente representan a los ciudadanos.

Las estadísticas en la últimas elecciones del 2011  muestran una  abstención  de 56%,  pero sin los votos que no eligieron a nadie (suma de votos en blanco, nulos y no marcados que es 522.935), el Concejo fue elegido por menos del 33% de los bogotanos. Si a esto le restamos los votos de los concejales que han sido destituidos, aunque han sido reemplazados por otros por la usencia de silla vacía, el porcentaje de los votos que eligieron es aún menor.  Frente a éste panorama  nos preguntamos: ¿el Concejo de Bogotá a quién representa?.

Los resultados de la última medición de capital social en Bogotá[1] indican que el solo el 6% de la muestra recuerda por cual candidato votó  para el Concejo de Bogotá,  el 4%  sabe si su candidato  para el Concejo salió elegido y tan solo el 1% considera que de todos los cuerpos legislativos (JAL, Concejo Municipal, Cámara y Senado) los concejales son los más cercano o los representan mejor. Además, el 89%  de los bogotanos tienen cero en eslabonamiento[2], es decir, que no votaron para Concejo, o que votaron pero no recuerdan por cual candidato lo hicieron.

Esto hace evidente algunos de los problemas  de la forma como elegimos  el concejo municipal: Primero, los candidatos terminan siendo un número y un logo dentro de un confuso tarjetón, mientras las propuestas programáticas pasan a segundo plano. Segundo, luego de que los candidatos salen elegidos, resulta un privilegio para un ciudadano acercarse a un concejal, pues la relación entre representantes y representados es  lejana o inexistente,   como lo muestran los datos de Bogotá. El ciudadano no sabe quién lo representa, por tanto no puede hacerle seguimiento ni control social, y el concejal  tampoco sabe a quién debe rendirle cuentas.

Lo anterior trae  como consecuencia que el Concejo de Bogotá no logra ejercer la función principal de ligar la sociedad con la política y el Estado.

Frente a esta evidente crisis  de representación del Concejo, la Corporación para el Control Social – CONTRIAL,  presenta El Mapa Político del Concejo de Bogotá, una herramienta que se desprende de la propuesta del Sistema Electoral Mixto y que le permite a los ciudadanos identificar quién, individualmente, es el concejal que debería representar a los  habitantes de un territorio (Distrito Uninominal o DUN),  para que  puedan saber a quién hacer seguimiento y  control social,  llamándolo a rendir cuentas.

Además, que cada territorio (DUN) tenga un concejal que lo representa permite ligar la planeación participativa local que regula el acuerdo 13 del 2000, con los presupuestos participativos locales, y  que cada concejal  sepa qué es lo que quiere la colectividad y sobre qué lo van a llamar a cuentas.

 

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[1] Hurtado, D; García D y Copete, A. Las vicisitudes del Capital Social de Colombia: Los cambios en Capital Social (Ksocial), Confianza y control indirecto del Estado (Confie) y Fe en fuentes de información no validadas (Fenoval). Bogotá, Fundación Restrepo Barco, 2013.
[2] Eslabonamiento legislativo refleja la fortaleza de la relación entre el electorado y sus representantes, donde “la representación” radica en que los representantes elegidos actúen en beneficio de los intereses de quienes los eligieron, y que los representados hagan seguimiento y control a la gestión de sus elegidos, llamándolos a rendir cuentas (accountability).

 

 

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