Todos los ciudadanos podrán participar, hacer control social y ejercer su derecho.
Con el propósito de difundir conocimiento, generar aprendizaje colectivo y activar la participación ciudadana, La Corporación para el Control Social – CONTRIAL pone a su disposición el sitio web www.controlsocialcolombia.co, ofreciendo una herramienta para que los ciudadanos se informen, puedan identificar los congresista que representan los habitantes de cada territorio, establezcan un diálogo con otros ciudadanos para organizarse, movilizarse y hacer control social a los parlamentarios, llamándolos a rendir cuentas sobre su gestión.
Lo invitamos a ingresar y hacer un recorrido por las diferentes secciones de nuestro sitio web, donde podrá informarse sobre ¿quiénes somos? y qué hacemos?, es decir sobre los temas y ejes centrales de nuestra labor (la medición del Capital Social de Colombia y la Propuesta del Sistema Electoral Mixto).
Encontrará los Foros Control Social http://bit.ly/ForosControlSocial, una herramienta diseñada para que los ciudadanos puedan identificar quién, individualmente, es el congresista que representa a los habitantes de un territorio (DUN), hacerle seguimiento al trabajo del parlamentario, llamarlo a rendir cuentas y ser informados de sus acciones en el Congreso.
En los Foros Control Social hay un foro: (1) por cada DUN de Senado de la República y de Cámara de Representantes, (2) por partido político, con los senadores elegidos por el tramo proporcional, (3) por región, con los representantes a la Cámara elegidos por el tramo proporcional y (4) por los representantes a la Cámara elegidos en la circunscripción departamental (12 departamentos). Además, en cada foro los ciudadanos podrán entablar un diálogo entre ellos y con el congresista que los representa.
Además están las secciones de Preguntas Frecuentes- FAQ, en la que se presentan respuestas a inquietudes comunes respecto al control social, a la propuesta del Sistema Electoral Mixto y a los Foros Control Social; Noticias y Comunicaciones y Publicaciones.
La obligación de rendir cuentas, por parte de los congresistas, es un derecho de los electores que permanece negado por el sistema electoral vigente. Por ello lo invitamos hacer parte activa de nuestra iniciativa.
La Corporación para el Control Social – CONTRIAL les da la bienvenida en éste 2015 y les desea un año colmado de muchos éxitos y satisfacciones.
Pasé mis vacaciones leyendo, sin terminar aún, el nuevo libro de Fukuyama: Political Order and Political Decay; Farrar, Straus & Giroux, New York, 2014, que junto con el primer tomo intenta presentar una historia sistemática del desarrollo político (ojo, no la narración del sistema político operando todos los días, tan profusamente cubierto por los medios, sino su cambio) basada en tres dimensiones: la fortaleza del Estado, el imperio de la ley y la “acontabilidad” política, este último tan ausente del sistema colombiano. Fuera de los incontables temas sustantivos en que habrá que extenderse, esta lectura lo lleva a uno a preguntarse cómo se puede contribuir a la ilustración de los ciudadanos/lectores en este muy complejo año que comenzamos y cómo combinar los papeles de científico social (lo que va a pasar es esto y por esta y esta razón) con la de activista político (lo que debe pasar es esto y este es el camino).
Se podría comenzar con un tema muy central y muy abstracto como el identificar los elementos de la tradición hispano católica en Latinoamérica, iniciando con la estructura simbólica (muy complejo y muy importante porque determina los elementos del debate político y las formas de protesta). Pero este también es un año de elecciones locales, de reforma política (los otros cuatro debates que faltan en el Congreso), de Plan de Desarrollo (¿la educación media?) y de elecciones en Bogotá, nuestra muy traumatizada ciudad que ha pagado con exasperación el “proceso de aprendizaje” de tres administraciones de izquierda. Y además, proceso de paz, que todos esperamos culmine exitosamente, pero que sumerge tantos de estos temas en la incertidumbre, especialmente en mi caso, la incertidumbre sobre qué va a salir de los acuerdos de La Habana con relación a la estructura política del posconflicto y si elementos tan importantes pactados como distritos de paz equiparables a los distritos Uninominales del sistema mixto, la reforma a la planeación participativa y una reforma electoral seria, estructurarían algo mejor que la “gobernabilidad democrática” tal cual la entiende el gobierno y su bloque de partidos acomodados, gobernabilidad que no se base en clientelismo y corrupción.
La incertidumbre es grande: la reforma electoral en trámite en el Congreso se hace por la frustración del Ejecutivo por tener que lidiar uno a uno con 240 o más congresistas para más bien, y esta es su fantasía, lidiar con unos cinco o seis partidos fuertes. En esto se equivoca el gobierno: con las listas cerradas los partidos se van a fraccionar y él tendrá que lidiar con 14 o más partidos (cien senadores dividido por siete por ciento que aseguraría que todas las facciones superaran el umbral) sin cambiar en nada la relación entre sociedad, política y estado, especialmente en las ciudades donde habitan la mayoría de los colombianos. Esto se hizo evidente en los análisis para elaborar los mapas políticos que permitan a los ciudadanos identificar quién es su representante o senador para llamarlos a cuentas. En Córdoba, bastión del clientelismo del gobierno, cuyo modelo hizo metástasis en la región Caribe, la abstención para las elecciones al Senado apenas alcanzó el 30 %, cuando el promedio nacional es de 56 %. Allá el clientelismo moviliza bien. En Bogotá, por otro lado, para la Cámara la abstención alcanzó el 75 %. A los bogotanos les tiene sin cuidado quien los representa en la Cámara. Pero con tan pocos votando los más de 40.000 contratistas del Distrito, con contraticos —el 80 % de ellos de menos de cinco millones de pesos—, en obras locales imposibles de supervisar, que el alcalde Moreno entregó “democráticamente” como contentillo mientras se robaban lo grande, y que ningún alcalde desde entonces ha tratado de subsanar, el clientelismo puede inclusive ser más decisivo. Esta maquinaria pondría conservadoramente 620.000 votos (40.000 contratistasX80%X20 votos c/u = 620.000 votos). Con ciudadanos desmovilizados por el sistema electoral y que no responden a las inducciones del clientelismo, la maquinaria de la alcaldía adquiere una ventaja total.
Las proezas de la alcaldía Petro van a culminar ahora con la seguidilla de actuaciones de los últimos tres gobiernos de izquierda para darle el golpe de gracia a Transmilenio y la movilidad en Bogotá. Lucho Garzón, en lugar de iniciar su mandato con la licitación de la 26 construyendo sobre el modelo de la 30-ALO, se quedó paralizado por dos años y tan solo se la entregó contratada a Moreno al final de su mandato. Hubiera podido haber entregado la 26 ejecutada, y haber comenzado la licitación de la Boyacá que ya estaría hecha hoy. Moreno tampoco terminó la 26, culminada solo a mediados del mandato Petro. Ahora Petro cambia el planteamiento del metro en la fase de diseños constructivos para hacerlo todo subterráneo, triplicando su valor a 15 billones de pesos. Como no va alcanzar la plata suspende el Transmilenio por la Boyacá y se asegura que la construcción del metro va a ser eterna y traumática. Sin Transmilenio en la Caracas (no dejaron plata para repararlo) y la Boyacá, la función que este sistema debía cumplir para que cuando se construyera el Metro la ciudad no quedara paralizada, se cercenó. Vamos a vivir un infierno.
Todo lo anterior nos lleva a reflexionar sobre cómo un partido alternativo, que busca el cambio, no se contente solo con llamarse “de izquierda”. Es fundamental que cambie sus prácticas y formule alternativas de cómo hacer la política, no simplemente reproducir los mismos vicios apenas llega al poder: clientelismo, nepotismo, corrupción; cambiar el sistema de incentivos para participar en política, cambiar el sistema electoral. Claramente, los candidatos a la Alcaldía de Bogotá deben plantear en el debate que se avecina un modelo de gobernabilidad alterno al de hoy. Estaremos observando.
Finalmente les pediría a los lectores que me guiaran sobre en qué concentrarme en artículos futuros a través de los comentarios en Las2Orillas o mi Twitter (@johnsudarsky). Gracias.
John Sudarsky, Presidente Contrial
Columna publicada en ‘Las 2 Orillas’, el 16 de Enero de 2015
La construcción del ciudadano y la sociedad civil:
Participación, racionalidad colectiva y representación en bogotá (2001-2003)
desde la perspectiva de la acumulación de capital social
por John Sudarsky, Ed.D.
En este ensayo buscamos registrar y resumir la conceptualización, las acciones realizadas y los nuevos retos que se presentan para aumentar el Capital Social de Bogotá, con énfasis en datos y hechos que permitan validar las aseveraciones que aquí se hagan.
La Evolución del Capital Social en Colombia, 1997-2005. John Sudarsky Fundación Restrepo Barco Bogotá, Revista Javeriana, No.747, Tomo 144, Agosto del 2008
Uno de los conceptos más atractivos que han aparecido en las últimas décadas en las ciencias sociales ha sido el del Capital Social. Este cobija algo que intuitivamente todos sospechábamos, que las relaciones entre las personas tenían un valor hasta ahora desconocido, especialmente por la economía, la ciencia social hegemónica contemporánea. Desde distintos espacios el concepto ha sido abrazado especialmente porque reconoce el valor que muy a menudo, de forma romántica, se le atribuye a comunidades premodernas y con ello una riqueza hasta ahora despreciada.
La discusión sobre la relación entre el Estado y la sociedad ha girado en torno de la autonomía de la acción del primero en lo que se refiere a la relación entre las clases y sobre cómo el Estado es o no instrumento de hegemonía de las clases dominantes, ya sean capitalistas o burocráticas. Sin embargo, en el caso latinoamericano, aunque estas discusiones se han replicado, se han introducido algunos temas adicionales relacionados con la forma particular de esta dominación ha tomado, en buena medida herencia de la forma inicial de conquista y dominación española durante la Colonia. Para el caso que nos atañe, el colombiano, la literatura en general ha resaltado la naturaleza bloquea en al acceso al centro que ha mantenido una élite, catalogando al régimen político como oligárquico.
La Propuesta de Representación Pública y Colectiva en los Distritos Uninominales y su contraste con el Clientelismo John Sudarsky, noviembre 6 de 2014
Una propuesta concreta para estructurar cómo los habitantes de un territorio adquieren la capacidad de identificar y controlar colectivamente a su representante,llamarlo a cuentas y cambiar la ecuación de poder en Colombia. Pasar de una relación atomizada y clientelista, a base de pedir favores, por una donde los ciudadanos organizados por medio de una sociedad civil fuerte, densa y articulada, le exijan cumplir las promesas a quien salga elegido y lo castiguen contundentemente por no obedecer el mandato colectivo de la ciudadanía que representa.
Mi hijo Jerónimo estudia ciencia política en California y me envió la siguiente cita de John Stuart Mill, uno de los grandes pensadores de la democracia, más famoso por su ensayo sobre la Libertad. Esta cita, de sus Consideraciones sobre el Gobierno Representativo (publicado en 1861) me parece una perfecta recapitulación de por qué debemos continuar la lucha que muchos hemos emprendido, hasta darle solución. En inglés dice:
Again, representative institutions are of little value, and may be a mere instrument of tyranny or intrigue, when the generality of electors are not sufficiently interested in their own government to give their vote, or, if they vote at all, do not bestow their suffrages on public grounds, but sell them for money, or vote at the beck of someone who has control over them, or whom for private reasons they desire to propitiate. Popular election thus practiced, instead of a security against misgovernment, is but an additional wheel in its machinery.
El artículo fue publicado en 1878 por la Administración de la Biblioteca Científico-Literaria de Sevilla y la Librería de Victoriano Suárez de Madrid. En mi versión dice:
De nuevo, las instituciones representativas tiene poco valor y pueden ser tan solo instrumentos de tiranía e intriga, cuando la generalidad de los electores no se sienten suficientemente interesados en su propio gobierno como para dar su voto, y, si votan del todo, no lo hacen por el bien público, sino lo venden por dinero, o lo otorgan al guiño de alguien que los controla, o votan por alguien que por razones particulares quieren propiciar. Por ello, las elecciones populares practicadas de esta forma, en lugar de ser un seguro en contra del mal gobierno, son tan solo un engranaje más en su maquinaria.
Mill insinúa que este es un problema personal de los electores, opinando él desde un sistema de distritos uninominales. Sabemos hoy que no es así y que el comportamiento individual responde a los incentivos que el sistema electoral mantiene. El ciudadano responsable de lo público, lo que en la medición del Capital social llamamos el Republicanismo Cívico, puede ser tan solo un mito que estos se dan a sí mismos para poder autorrespetarse. Mientras el sistema electoral no estructure los ámbitos de participación que les permita a los ciudadanos ejercer colectiva y públicamente el control social sobre el Estado y sus gobernantes, estos esfuerzos individuales estarán siempre en desventaja frente a los vicios que tan bien describe Mill.
Columna publicada en ‘Las 2 Orillas’, el 19 de Diciembre de 2014
Las cooperativas se han concebido como una base organizativa apta para brindar ayuda, asistencia técnica y crédito a los productores pobres en los países en desarrollo y para llevar a la práctica estrategias que combinen crecimiento e igualdad, y que provean a las clases trabajadoras de mecanismos de participación y acceso autónomo.
Un área donde la penetración de las relaciones patrón-cliente se torna especialmente significativa en las instituciones gubernamentales, que supuestamente han de servir de instrumento para llevar a cabo tales programas,pues los frecuentes cambios de administración vienen acompañados de Fracasomanía, es decir, de la costumbre de rotular como fracaso todo esfuerzo hecho con anterioridad para resolver el problema.
Capital Social y Ciudadanía desde la perspectiva de la Fe en Fuentes de Información no Validadas (Fenoval) según la medición de los cambios en Colombia, 1997-2005. John Sudarsky, Fundación Restrepo Barco, Bogotá, Colombia
En la medición de capital social en Colombia con el Barómetro del capital Social se diferenciaron tres factores: Ksocial, Confíe (confianza y control indirecto del estado) y Fenoval (fe en fuentes de información no validadas). La medición, que incluye 10 dimensiones dentro de las cuales se incluyen participación política, participación cívica y Republicanismo Cívico. Esta registra el ciudadano responsable de lo público en una polaridad opuesta al particularismo y el clientelismo. Los resultados arrojaron que esta dimensión esta asociada con Fenoval. En ese sentido se convierte en un Mito Ciudadano el cual aumentó considerablemente entre las mediciones. Las dos únicas dimensiones que disminuyen Fenoval por producir espacios donde se puede validar efectivamente la información son las participaciones cívicas y políticas en sus diferentes componentes. Se discute entonces el efecto de la caída en la primera y el aumento en la segunda en el Ksocial.
El surgimiento de una ciudadanía activa, educada políticamente y politizada ha sido planteada como uno de los principales antídotos contra el clientelismo y el particularismo. Concretamente Clark (1994) postuló el Republicanismo Cívico como el opuesto al particularismo no ideológico. Esta polaridad se confirmó empíricamente (Sudarsky, 2001). Si embargo desde entonces se registró una relación ambigua con el capital social (Ksocial) al encontrarse una relación con un segundo factor identificado en la medición de este: Fe en fuentes de Información No validadas, Fenoval. Este articulo busca profundizar el significado de estas relaciones según lo que se encontró en la segunda medición por medio del Barómetro del capital Social, el Barcas, en Colombia en el 2005 y los cambios frente a la medición de 1997 (Sudarsky, 2007).